El agua es potable cuando está libre de gérmenes y de sustancias químicas dañinas.

  Una de las mayores preocupaciones de la humanidad ha sido, el proveer de agua pura a los seres humanos. En el antiguo Egipto utilizaban un método muy sencillo para purificar el agua que consistía en vaciar el agua en vasijas de barro, en donde permanecía durante un año. Al cabo de este tiempo, las impurezas se habían depositado en el fondo. Luego por medio de un sifón extraían de la parte superior de la vasija, el agua purificada. Las antiguas culturas orientales, usaban la arena o barro poroso a manera de filtros, a través de los cuales pasaban el agua para limpiarla de las impurezas.

  A medida que la población de las ciudades fue en aumento, las fuentes de agua limpia comenzaron a escasear, haciéndose cada vez más necesario buscar métodos efectivos para purificarla.

  Algunas veces proviene de aguas superficiales como lagos, ríos, embalses y otras de aguas subterráneas. Eso depende de la calidad y de la cantidad de agua disponible para el futuro.

  Las grandes ciudades se abastecen de las aguas superficiales, porque poseen mayor cantidad de agua y fácilmente se llega a ellas. Sin embargo, el hombre ha contaminado tanto estas fuentes, que sus aguas deben someterse a estrictos tratamientos de purificación antes de ser utilizadas.

  Hace algunos años, en Costa Rica, los ríos llevaban la "vida" a nuestros pueblos, a través de sus aguas cristalinas. Hoy, estos mismos ríos, son vehículos que transportan los desechos domésticos, residuos industriales y agrícolas, convirtiendo sus aguas en fuentes de enfermedades.

  El hombre utiliza las aguas subterráneas por medio de los manantiales (llamados también ojos de agua) o perforando el suelo para construir los pozos, que constituyen uno de los métodos más antiguos para la obtención de agua.

  Si el agua está muy cerca de la superficie, basta con perforar unos cuantos metros para obtener el agua. Tal es el caso de los pozos domésticos muy comunes en las fincas de las zonas cálidas del país. Si el agua está en los estratos más inferiores, se requiere entonces de una perforación mayor y más costosa, como ocurre en los pozos profundos. Cuanto más profundo es el pozo, mejor calidad física y bacteriológica tiene el agua, porque conforme va atravesando las diferentes capas del suelo y del subsuelo, se van eliminando las impurezas.

  Eliminar los microorganismos y sustancias químicas dañinas, que causan serias enfermedades en los seres humanos.

  Evitar que tenga color, olor y sabor desagradables.

  Disminuir el efecto corrosivo que daña los utensilios de cocina, bloquea las tuberías y hace que las cañerías se dañen muy rápidamente.
¿Cómo podemos tratar el agua?

  La podemos tratar utilizando algunos de estos métodos:

  Filtración

  Ebullición

  Desinfección

  Para la filtración se usan unos filtros, que dejan pasar el agua y retienen la tierra, arena y algunas impurezas. El agua sale limpia, pero los filtros dejan pasar algunos microorganismos y las sustancias químicas disueltas.

  Ebullición: si se hierve el agua por unos minutos los microorganismos morirán. Después de que se enfríe, debe pasarse varias veces de un recipiente a otro. De esta manera se mezcla con el aire y se convierte en una sustancia digestiva.

  Desinfección: al agua se le añaden sustancias químicas como el cloro que elimina completamente los microorganismos.

  Plantas de filtración lenta
Estas plantas de tratamiento utilizan un tipo de filtro que posee dos capas: una de arena y otra de grava. A través de ellas pasa el agua y las partículas grandes quedan adheridas a los granos. Estos filtros son muy eficientes porque eliminan casi todas las bacterias (99%) y ayudan a modificar los restos de las plantas y animales que hay en el agua, para que ésta no tenga sabor y olor desagradable.

  Plantas de filtración rápida
La diferencia entre las plantas de filtración rápida y las plantas de filtración lenta, es que la velocidad del filtrado es mucho mayor.
En la filtración lenta como en la rápida, debe añadirse cloro en la etapa final de proceso de purificación.

  Distribución del agua potable
El agua que se obtiene de una fuente superficial es llevada hasta la planta de tratamiento para purificarla. De ahí pasa a un tanque en donde es almacenada y transportada por medio de tuberías que están debajo de la tierra; luego a través de las "pajas" (cañerías individuales), llega el agua potable a cada una de nuestras casas.

  El agua que proviene de fuentes subterráneas es llevada hasta los tanques de almacenamiento, donde se le aplica la desinfección con cloro. Posteriormente es enviada a una red de distribución.

  Una vez que se han realizado en nuestro hogar todas las funciones que requieren del agua, se recogen los desechos domésticos por medio del sistema de alcantarillado y se transporta hacia algunos de los ríos, que reciben los residuos de la ciudad.

  Los embalses; formados a partir de ríos caudalosos. Que abastecen a gran parte del Área Metropolitana.

  Los manantiales. Abastecen gran parte del Área Metropolitana.

  Los pozos. Surten a localidades

  Importancia del uso racional del agua

  Cuando nos obsequia un regalo muy valioso, demostramos el aprecio que le tenemos, por la forma de tratarlo. Así mismo, el agua es el mejor regalo que nos da la naturaleza, por lo tanto, nosotros debemos cuidarla de la mejor manera.

  "Usando el agua racionalmente". Esto quiere decir, que en todo momento de nuestro quehacer diario debemos estar conscientes de que, aunque hoy este recurso nos parece muy abundante, puede ocurrir que en un futuro cercano llegue a escasear seriamente.

  Hoy, cada uno de nosotros gasta 20 veces más agua que nuestros antecesores.

  Debemos ser conscientes de cómo y cuánto gastamos. Es nuestra obligación evitar el desperdicio de agua en nuestra casa y en la de nuestros familiares.

  No debemos dejar las llaves abiertas mientras nos enjabonamos el cuerpo, nos cepillamos los dientes o enjabonamos la ropa y los trastos. "Los cientos de litros de agua potable que se desperdician, no se recuperarán jamás".

  No debemos permitir que algún tubo quede goteando, porque con sólo una gotita de agua que caiga por segundo, hemos desperdiciado en un día, 30 litros de agua potable.

  Debemos reducir el volumen de agua que se gasta en el servicio sanitario. Si introducimos una botella llena de arena, bien cerrada, en el tanque cada vez que bajamos la palanca, se ahorrará en agua el volumen que ocupa la botella.

  Cuando lavamos el coche de nuestra familia, usemos un balde con agua en lugar del "chorro" de la manguera, que desperdicia gran cantidad de agua potable. Esta podría servir para el aseo personal, o como bebida.

  No debemos bañarnos en tina, porque se gasta más "agua potable", que si lo hiciéramos con la ducha.

  No debemos regar el jardín, cuando hace mucho sol, porque de esta manera el agua se evaporará más rápido y las plantas no la aprovecharán. Es mejor regarlas en la mañana o en la noche.

  Cuando llueve, coloquemos recipientes limpios para recoger agua, ésta puede servir para realizar algunas tareas domésticas como lavar los trastos y la ropa.

  Conforme crece la población humana, aumenta de igual modo la contaminación. En los últimos años se han duplicado las fábricas y las industrias, las ciudades crecen y ocupan cada vez más territorio.

  El agua es uno de los recursos más afectados. En los mares se ha vertido petróleo, aguas negras y contaminantes de todo tipo. El agua dulce tampoco escapa de esto.

  Los desechos orgánicos son aquellos que se degradan; es decir se descomponen. La basura de nuestras casas tiene muchos restos orgánicos como sobrantes de verduras, frutas o de carnes.

  Las aguas fecales también producen contaminación orgánica; muchos ríos reciben las aguas negras de las ciudades.

  En el Área Metropolitana de nuestro país los ríos están contaminados gravemente con el agua de miel producida por los beneficios de café. Los aserraderos, algunas industrias y lecherías son también responsables de mucha contaminación de este tipo.

  La contaminación orgánica provoca que el oxígeno se acabe. Los desechos orgánicos son degradados por microorganismos, principalmente bacterias, quienes consumen oxígeno al hacer esta tarea.

  Las aguas de cloaca, es decir las aguas negras, también provocan contaminación por materia orgánica en el agua. Al caer en los ríos las aguas negras provocan falta de oxígeno y transmiten enfermedades.

  Los ríos del área central de Costa Rica, en su mayoría, están contaminados por aguas negras.

  Existen sustancias de origen químico que contaminan y envenenan las aguas: el aceite, el petróleo, gasolina, detergentes no biodegradables, fertilizantes, plaguicidas y algunos metales.

  La contaminación química dura mucho tiempo. Cuando metales como el plomo de la gasolina o el mercurio se vierten al agua no pueden ser eliminados por procesos naturales (no se descomponen); entonces terminan por matar no sólo a los peces y al resto de la fauna acuática, sino también a los microorganismos que realizan la descomposición como las bacterias.


El Agua Dulce Como Remedio Vital Agua y Salud