Las culturas precolombinas de América sabían vivir en armonía con la naturaleza. Muchas de ellas consideraban el sol, el agua y la tierra como divinidades, comprendiendo que la vida del hombre y los demás seres vivos dependían de ellos. Utilizaban los recursos naturales cuidándolos y conservándolos. Dentro de ellos, el agua era de los más preciados.

  Varios pueblos indígenas aprendieron a captar y a conducir el agua que necesitaban en sus hogares y en sus labores agrícolas.

  Los Incas aprovechaban el agua de los ríos para regar las tierras que cultivaban; la conducían por acueductos construidos sobre piedras o por canales en la tierra. El traslado se hacía a través de largas distancias, incluso subiendo laderas y cerros altos.

  En los países americanos la cultura de respeto a la naturaleza era también parte de la vida de nuestros aborígenes.

  Antes de la llegada de los conquistadores españoles estos indígenas vivían dedicados a la pesca, la caza y a una agricultura muy simple.

  Nuestros aborígenes hacían uso racional de los recursos; el país, en ese entonces, se mantenía cubierto por bosques y las aguas de los ríos eran limpias y abundantes.

  Los aborígenes establecidos escogieron el sitio, no solo por la abundancia de fuentes de agua, sino porque las condiciones del lugar favorecían la conservación y aprovechamiento del recurso. Construyeron acueductos, que aún hoy funcionan, para distribuir y almacenar el agua.

  Estos acueductos era abiertos o cerrados; los construían excavando un canal en la tierra que era recubierto con láminas alargadas de roca a los lados y en el fondo. En los acueductos cerrados la superficie se cubría con una serie de lajas.

  A lo largo de los acueductos se construían depósitos subterráneos que captaban el agua y disminuían la turbulencia. A la vez depositaban en el fondo los sedimentos, piedras, arenas y otras impurezas que arrastraba la corriente. El agua volvía a salir adelante a manera de manantial.

  Los bosques del lugar favorecían que el agua fuera muy abundante. Algunos parches de estos bosques permanecen hoy día protegidos en el Parque.

 

 

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