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¿Te
imaginas el placer de tirarte por una montaña llena de
césped bajando a toda velocidad sobre una tablilla de madera?
Bueno, pues esto es una práctica muy común entre
los chicos de Berlín Oeste, en Alemania. Por eso, muchos
niños berlineses se pasan el día buscando, por todas
partes, buenos tablones de madera, lo más fino y ligeros
posible.
Las personas mayores, cuando les ven bajar, los miran con una
cierta envidia y un poco de tristeza; porque ellos, de pequeños,
nunca pudieron bajar por allí, simplemente porque hace cuarenta
años esa montaña no existía . La llaman la Montaña de la Paz,
aunque su nombre real es la Montaña de los Escombros.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Berlín
estaba destrozada y sus edificios derribados. Los alemanes
comenzaron a reconstruir la ciudad y los ladrillos y cascotes se
fueron acumulando en un montón. Montón que se hizo tan grande que
al final se convirtió en una montaña.
Sobre
la nueva montaña, llovió, se juntó la tierra
y creció la hierba, y ahora, cuarenta años después,
lo que era el símbolo de la destrucción y la guerra,
es hoy un sitio para que disfrute la gente.
Por
eso, ¿no te parece mejor llamarla "Montaña
de la Paz", que no "Montaña de Escombros".
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