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Una mañanita primaveral en una de esas praderas rebosantes
de tiernas matas, de frescas hierbas, de vistosas flores y de
aromáticos nectarios (glándulas de las flores que
segregan el néctar) es una feria, una fiesta a la que acuden
innumerables criaturas vestidas con las más caprichosas
formas y los más deslumbrantes colores.
Allí
corren por todos sitios graciosos escarabajos que despiden destellos
metálicos de toda clase de irisaciones (reflejos de luz),
desde el grande e incansable cárabo, de brillo maravilloso,
hasta los más pequeños e insignificantes bichillos
de airosos y, elegantes cuerpecitos, verdes y amarillos, grises
y granas, negros y azulados, que patalean torpemente y se dan
por satisfechos cuando logran atrapar un granito de polen que
se cae del estambre o una gotita de rocío que se desprende
de los pétalos.
Con
el zumbido de las abejas grises y el merodear (andar de un sitio
a otro) de las avispas multicolores de transparentes alas se mezclan
el metálico son (sonido) de los zánganos y el vibrante
aleteo, ya alto (agudo - referido al sonido del aleteo), ya grave,
de las alas de innumerables moscas de formas variadísimas.

[ 1 ] ¿Por qué se dice que una mañana primaveral
es una fiesta?
[ 2 ] ¿Cita algunos animales mostrados en esta lectura?
[ 3 ] ¿Describe brevemente el paisaje que ves en esta lectura?
[ 4 ] ¿Qué queremos decir al referirnos al "merodear
de las avispas"?
[ 5 ] ¿Escribe tres palabras que te recuerden la primavera?
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