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En todo el mundo existe una especie de mirones que se agarran
a las vallas de los solares y siempre encuentran algo que ver
por los agujeros que en la madera dejan, como monóculos
(anteojos, gafas de un solo cristal) naturales, los nudos saltados.
Nada más contagioso que el primero que se para y observa
lo que sucede en el solar vallado. Poco a poco se van prendiendo
a esa clandestinidad (secreto, ocultamiento) curiosa otros presentes
y se crea el coro del misterio callejero.
No se puede prohibir ese fisgoneo en la libertad de la calle,
y más cuando lo no construido no puede tener el hermetismo
(impenetrabilidad) respetable que sólo merece lo ya encerrado
en su arquitectura.
¿Qué pasa?, Nada. Probablemente un baño en
el vacío con hierbajos, sólo una suposición,
pero a veces, que el solar abandonado hace tiempo, va a comenzar
a ser una señora casa, y los primeros obreros hurgan (rebuscan)
en sus cimientos lentos movimientos de parturencia (parto), siendo
en otras ocasiones lo sensacional un nido de gatos o quizá
un par de miserables que sin saber que son vistos por tantas rendijas,
hacen su primera toilette (lavabo, cuarto de baño) del
día.
Los que miran se acercan a la valla y no dejan suponer lo que
ven. El mirar por una valla tiene su ritual (rito, sagrado, misterio)
obligatorio, mucho apegamiento al maderamen (conjunto de maderas)
ningún aspaviento (movimientos de sorpresa o asombro),
largo mirar como si estuviesen solos.
Los
mirones de vallas no pueden traslucir lo que ven. Es un hallazgo,
tanto del primero como del último que se ha puesto a mirar.
[ 1 ] ¿Qué hacen los mirones de vallas?
[ 2 ] ¿Qué es contagioso para los que andan entre
las vallas?
[ 3 ] ¿Qué pasa tras las vallas?
[ 4 ] ¿Qué es un ritual?
-[ 5 ] ¿Cual es el ritual de los mirones de vallas?
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