








¿Podrías
concebir el cuerpo humano sin un esqueleto óseo? definitivamente que
no, pues sería simplemente una masa gelatinosa sin forma ni
consistencia. Afortunadamente como seres vertebrados que somos,
contamos con una armazón ósea llamada esqueleto.
El
esqueleto humano es un conjunto de huesos organizados y unidos
mediante articulaciones que le dan sostén a nuestro cuerpo, nos
permite mantenernos erguidos y sirve de protección a los órganos
internos (pulmones, corazón, etc.).
El
esqueleto humano junto con los músculos, articulaciones, ligamentos,
tendones y cartílagos, forman el aparato locomotor que nos permite
movernos y desplazarnos.
El
cráneo, tronco, columna vertebral, pelvis, extremidades superiores e
inferiores, manos y pies, conforman el perfecto rompecabezas del
esqueleto humano.
El
sistema esquelético se divide en dos: esqueleto axial y esqueleto
apendicular. El primero se compone de 80 huesos ubicados en el
cráneo, cara, espina y columna vertebral; tórax, costillas y
esternón; y huesos del hiodeo. El segundo incluye los huesos de las
extremidades inferiores y superiores, la clavícula, escápula y la
pelvis.
Hablar
del esqueleto humano nos remite a hablar de las piezas que lo
conforman: los huesos. Estos empiezan a formarse durante la
gestación y alrededor de la sexta semana ya pueden identificarse a
través de una ecografía del feto.
El número de huesos que conforman el esqueleto humano es ligeramente
variable, los 350 huesos que tenemos al nacer, se reducen a 206 en
la edad adulta, cantidad que no incluye los huesos wormianos y
sesamoideos, ni las piezas dentarias. Esta reducción se debe a la
fusión que se da en algunos huesos del cráneo y en las últimas
vértebras de la columna.
Los
huesos wormianos y sesamoideos se encuentran ubicados en el cráneo
y/o en los tendones de las articulaciones. Son llamados "huesos
accesorios" porque no todas las personas los tienen.
Los
huesos no son inertes o estáticos como usualmente los concebimos, al
contrario, poseen una enorme capacidad de regeneración. Cada hueso
del esqueleto humano tiene un nombre propio, varían en forma, tamaño
y composición. Los hay largos, cortos y planos. Químicamente se
componen de un 25% de agua, un 30% de materia orgánica y un 45% de
minerales.
El hueso más corto del esqueleto humano se encuentra en el oído y se
llama Estribo. El más largo es el Fémur, ubicado en el muslo. Aunque
los huesos son duros por fuera, su interior es liviano y esponjoso,
cualidades que les otorgan el calcio (su principal componente), el
fósforo y el colágeno que los forman.
Los
huesos dejan de crecer entre los 18 y 21 años de edad, etapa en la
cual se han osificado o endurecido totalmente. Es importante cuidar
nuestro sistema óseo, pues está propenso a sufrir dolencias y
enfermedades desde fracturas, hasta el temido cáncer de huesos
conocido como osteoporosis.

