








¿Has
pensado alguna vez que las semillas tienen un espíritu viajero?
Pues si, lo tienen pero no viajan por placer. En realidad las
semillas no viajan, se dispersan con el objetivo de encontrar
mejores condiciones para su crecimiento. En el caso de las
plantas de hoja perenne germinar cerca de la planta "padre" es
un inconveniente. Las semillas no consiguen desarrollarse si el
espacio está masificado ya que las otras plantas le quitan la
luz y los nutrientes necesarios para su crecimiento.
Las
semillas se dispersan de 4 maneras fundamentalmente; por aire,
agua, a través de los animales y por autopropulsión.
1.
Dispersión por viento
Las
semillas más ligeras, frecuentemente son transportadas por el
viento lejos de la planta "padre". Muchas de estas tienen una
especie de paracaídas para maximizar sus posibilidades de volar.
La Eurasian dandelion y
muchas otras plantas de la familia Asteraceae tienen este
tipo de mecanismos. Los paracaídas están formados por pequeños
filamentos que pueden llevar la semilla muy lejos. Una variación
de los paracaídas son las alas, algunas de ellas actúan como las
de los helicópteros pero en miniatura. La familia Aceraceae
ha desarrollado este método de manera muy efectiva con un ala
membranosa en uno de los extremos. La naturaleza ha diseñado de
manera inteligente estas alas con una pequeña aspa como las
hélices de los ventiladores que le permiten girar aumentando su
capacidad de volar.
2.
Dispersión por agua
Cuando
los árboles están situados cerca del agua se aprovechan de este
medio y lo usan como un elemento para dispersar sus semillas.
Las semillas caen de la planta al agua y flotan hasta que algún
día alcanzan tierra firme. Si es afortunada y encuentra un lugar
adecuado entonces germinará y el ciclo continuará. Un ejemplo de
esta forma de dispersión es el coco que puede permanecer en el
mar durante un tiempo considerable hasta llegar a alguna playa.
3.
Dispersión por animales
Los
animales encuentran en los frutos una buena fuente de
alimentación y como resultado ayudan a la dispersión de las
semillas. La digestión animal procesa la parte jugosa del fruto
dejando las pepitas y huesos intactos. Más tarde son excretados,
en algunas ocasiones, muy lejos de la planta "padre". Otros
animales dispersan las semillas a través de su piel como en el
caso del género Arctium. Esta especie tiene diminutos
ganchos que se adhieren a los animales cuando pasan. También los
humanos actúan como dispersadores de semillas. La próxima vez
que vayas al campo comprueba a la vuelta tu ropa seguro que
encuentras alguna de estas pequeñas viajeras.
4. Explosion
Las
plantas en ocasiones pueden tener comportamientos muy sorprendentes,
algunas pueden llegar a explotar como auténticas bombas verdes. Las
vainas explotan cuando están maduras y lanzan las semillas muy
lejos. Un magnífico ejemplo es el "pepinillo del diablo" (Ecbalium
elaterium).
La flor
Cuando
llega la primavera muchas plantas se recubren de flores de muchas
formas y tamaños. Parece que tuvieran la misión de embellecer los
campos. Pero la flor tiene una misión más importante que es la
reproducción. De la flor se originan las semillas, que a su vez
producirán nuevas plantas. En la parte externa de la flor
distinguimos:
El
cáliz, formado por por hojas verdes o sépalos para
proteger el capullo.

La
corola, formada por hojas de diversos colores o pétalos,
para atraer a los insectos.
Lo
estambres, que son unos hilillos situados dentro de la corola
que terminan en un saquito llamado antera, el cual está lleno
de un polvillo llamado polen. Es el órgano masculino de la
flor.
El
pistilo es el órgano femenino de la flor. Está situado en el
centro de los estambres y su parte inferior, que es más abultada se
llama ovario. El ovario contiene los óvulos. La parte
superior del pistilo que está un poco ensanchada se llama estigma.
El tubo entre el estigma y el ovario se llama estilo.

